¿Qué es la cláusula de descuelgue?

Todos oímos que se ha aplicado una cláusula de descuelgue, pero muchas veces no sabemos muy bien lo que es y su alcance.

Por lo general, estas cláusulas no están ni en el contrato de trabajo ni en el convenio sino en el acuerdo que se firma entre trabajadores y empresa o sindicatos y empresa.

Normalmente las cláusulas de descuelgue se aplican en aquellas situaciones en que las empresas tienen problemas económicos, falta de liquidez, situación de crisis, problemas de ventas, etc., para superar estos problemas y que la empresa siga funcionando y dando trabajo.

Estas cláusulas permiten a la empresa llegar a un acuerdo con los trabajadores para que no se aplique el convenio y abonarles unos ingresos inferiores a los que les corresponderían.

Todo esto aparece regulado en el art. 82 del Estatuto de los Trabajadores.

Hay que tener en cuenta que para que se lleve a cabo la cláusula de descuelgue, se tiene que realizar mediante un acuerdo entre empresa y trabajadores (o sus representantes sindicales). Esto significa que la empresa nunca os puede obligar a firmar algo que no se ha pactado libremente. En muchas ocasiones la empresa os dice cuando comenzáis a trabajar que os va a empezar pagando poco porque está comenzando su andadura y que cuando esté más consolidada os abonará las diferencias. Y lo que realmente os hace firmar un documento en el que” libremente “accedéis a cobrar un salario inferior al que realmente os corresponde por convenio.

Estas cláusulas de descuelgue deben de estar registradas en la UMAC y además publicadas en el BOLETIN DE LA PROVINCIA.

Algunas veces a la empresa se le olvida y esto hace que carezcan de validez. Sin embargo, si todos los trabajadores las han firmado es posible que el juzgado las aplique a pesar de no estar publicadas.

 

También hay que tener en cuenta que, como las cláusulas de descuelgue están relacionadas con la vigencia de los convenios, y duran hasta la publicación de un nuevo convenio, para evitar que se vuelva a aplicar el convenio las empresas “obligan” anualmente a los trabajadores a firmar o a renovar los acuerdos anteriores, y al final no se trata de que la empresa esté en crisis sino de que no quiere pagarte el salario que realmente te corresponde.