DESPIDO PROCEDENTE E IMPROCEDENTE


Despido procedente


Es aquel en el que queda acreditada la licitud de la actuación extintiva alegada por el empresario, en su escrito de comunicación, o la certeza de las causas objetivas que motivan la decisión de despido.

Supone la extinción de la relación laboral sin derecho a indemnización, ni a salarios de tramitación.

Si la extinción del contrato por causas objetivas es procedente, el trabajador hace suya la indemnización de 20 días por año de servicio, con un máximo de 12 mensualidades que la empresa le entregó en el momento del despido o que deberá exigir en el momento en que sea efectiva la decisión extintiva si el empresario, a consecuencia de su situación económica, no pudo ponerla a su disposición.


Despido improcedente


Será improcedente el despido cuando no se acredite el incumplimiento alegado o cuando no se han cumplido las formalidades requeridas.

  • En el caso de los despidos objetivos por causas económicas y organizativas, serán calificados como improcedentes cuando la empresa no haya probado las razones alegadas. El empresario debe demostrar que no amortiza el puesto de forma caprichosa y sin fundamento, sino como consecuencia de una necesidad objetiva.
  • En los contratos para obra o servicio determinado, cuando no se produzca la identificación clara de la obra a realizar ni exista constancia de la finalización que pudiera dar lugar a la extinción del contrato resultará improcedente el despido basándose en defectos de forma en la contratación.
  • En el despido disciplinario cuando no quede acreditado el incumplimiento que se alega para el despido o cuando no se hubieren cumplido las exigencias formales establecidas.

Una vez declarado el despido improcedente, el Juez de lo Social establecerá en la sentencia la readmisión del trabajador en su puesto de trabajo y la indemnización a entregarle en el supuesto de que el empresario optara por la no readmisión. El empresario, en el plazo de 5 días desde la notificación de la sentencia, podrá optar entre:

  • La readmisión del trabajador en las mismas condiciones que regían antes de producirse el despido, así como al abono de los salarios de tramitación.
  • Pago de la indemnización equivalente a 33 días de salario por año de servicio, prorrateándose por meses los períodos de tiempo inferiores a un año, hasta un máximo de 24 mensualidades.

 

Si el despido se declara improcedente por incumplimiento de los requisitos de forma establecidos y se hubiese optado por la readmisión, podrá efectuarse un nuevo despido dentro del plazo de siete días desde la notificación de la sentencia. Dicho despido no constituirá una subsanación del primitivo acto extintivo, sino un nuevo despido, que surtirá efectos desde su fecha.

En el supuesto de que sea el empresario el que decida entre readmisión o indemnización, el contrato de trabajo se entenderá extinguido en la fecha del despido, cuando el empresario reconociera la improcedencia del mismo y ofreciese la indemnización citada con anterioridad, depositándola en el Juzgado de lo Social. Por el contrario de optar por la readmisión deberá comunicar por escrito al trabajador (dentro de los 10 días siguientes a los de la notificación de la sentencia) la fecha de su reincorporación al trabajo, para efectuarla en un plazo no inferior a los 3 días siguientes al de la recepción del escrito. De no optar el empresario entre readmisión o indemnización, se entiende que procede la primera. 

En caso de que se declarase improcedente el despido de un representante legal o sindical de los trabajadores, la opción de readmisión corresponderá siempre a éste.